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Llegado el siglo X, encontramos la primera referencia escrita sobre Siero, concretamente en el año 905.
Iglesia de San Martín de Vega de Poja 
Iglesia de San Martín de Vega de Poja

En ese mismo año el Rey Alfonso III, llamado El Magno, dona a la basílica ovetense la Iglesia de Santa Maria de Tiñana, así como la de San Martín de Siero: "...et Santi Martini de Siero et eclesiam, con una gran sierra y bosques en la villa de Cardes, así como la villa de Aveno en su integridad".

Otras donaciones de iglesias situadas en el territorio de Siero fueron hechas a la misma basílica ovetense como la de San Felix de Hevia en el año 967.

El descubrimiento del Sepulcro de Santiago en el siglo IX, posibilitó de forma clara el poblamiento de estas tierras. En efecto, como señala Don Juan Uria Riu en su obra "Las fundaciones hospitalarias en los caminos de peregrinación a Oviedo", hay tres elementos principales en las mismas:

  • Las reliquias
  • Los peregrinos
  • La atención hospitalaria

Esta atención hospitalaria surge de forma muy temparana en Siero.

En 1141 se funda un hospital en la ruta "Camino de la Costa" y se conocen además los términos de la donación que de este hospital hizo Maria Ordoñez al Monasterio de San Vicente de Oviedo, diciendo que ella misma lo había construido con sus manos desde los cimientos y que se hallaba situado en el valle de Siero en el lugar conocido como Rio Seco.

No fué éste el único establecimiento hospitalario que hubo en el Concejo, pues se conoce además la existencia de una malatería en Marcenado desde el año 1274, (una de las primeras fundadas en Asturias), así como de otra establecida en La Paranza cuya primera noticia es de 1266. Ambas leproserías cumplieron su función hasta el año 1778 más o menos.

Carta Puebla de Siero

El siglo XIII iba a ser de capital importancia para la región como consecuencia de una inteligente política repobladora encaminada a la concentración de la hasta entonces dispersa población rural.

El reinado de Alfonso X va a ser clave para el proceso fundacional de las pueblas, teniendo éstas como fin concentrar la población en ciertos lugares y organizar mejor sus actividades, tanto de índole económica como administrativa.

En el año 1270, concretamente el jueves 14 de agosto, el rey Alfonso X El Sabio, concede carta de población a los hombres de la tierra de Siero en la que localiza el lugar y el día de mercado:

" Estos derechos e estos realengos lles damos en tal manera que ellos poblen en el lugar que dizen la albergueria de San Pedro, e que fagan y villa e todos los que poblaron que fagan y las mayores casas pobladas y ençierren y so pan e so vino.

Otrossi, lles otrogamos que fagan y mercado cada semana el ida del martes, e que todos aquellos que y venieren que vengan e vallan seguros assí commo en todos los mercados de Asturias"

Continúa la carta concediendo el Fuero de Benavente y fijando los límites territoriales, así como las cantidades de dinero a pagar al merino y al representante real.

A pesar de esto los vecinos de Siero no hacen efectiva de forma inmediata las disposiciones reales, lo que facilita que el hijo de AlfonsoX, llamado Sancho IV, olvidando las disposiciones de su padre, conceda al territorio de Siero como término municipal de Oviedo en 1287.

Cuando muere Sancho IV su hijo Fernando IV es un niño, por lo que su madre Doña Maria de Molina ejerce la Regencia, y es precisamente en esta época (1305) cuando Don Rodrigo Alvarez de las Asturias obtiene de la Regente el Señorío de Siero y permite a los vecinos la constitución del Municipio en 1310, es decir, 40 años después de la concesión real para poder llevarlo a cabo.

Es normal en las Cartas Pueblas que el lugar designado para el emplazamiento del futuro núcleo urbano coincidiese con la existencia de algún establecimiento anterior a la nueva fundación, establecimiento que actuará en cierto modo como elemento generador de la incipiente agrupación urbana, nacida y desarrollada en su entorno.

En el caso concreto de Siero este establecimiento fué, como ya hemos dicho, la Alberguería de San Pedro, fundada más de cien años antes por María Ordoñez como hospital de los pobres.

En la Carta Puebla la determinación del Alfoz se lleva a cabo en el mismo escrito fundacional, que incluye la donación a los pobladores de los territorios comprendidos dentro de una demarcación.

El deslindado en la Carta fundamental comprende parte del Concejo de Llanera, los municipios de Sariego y Noreña integramente, parte de Gijón, Villaviciosa, Langreo y Nava y algo de Bimenes y Oviedo.

Otro privilegio muy importante era del de poder celebrar mercado una vez a la semana, de esta forma la función comercial de la puebla queda canalizada a través de ese mercado.

Durante el reinado de Alfonso XI, hijo y sucesor de Fernando IV, no ocurre ningún hecho destacable en la naciente Puebla de Siero pero a su muerte se desatan una serie de luchas por la sucesión que dividen al Concejo en partidarios de ambos bandos.

Así mientras Pedro I concede en 1351 una serie de privilegios a San Martin de Anes como premio a su fidelidad, el resto se muestra partidario de Enrique II de Trastámara.

Éste, que ya estaba vinculado a la tierra de Siero antes de su acceso al trono, por haberla recibido de herencia por parte de su padre adoptivo, Don Rodrigo Álvarez de las Asturias, concedió el 24 de abril de 1370 como premio a los servicios que los habitantes de Siero le habían prestado durante la contienda, una serie de privilegios que los declara exentos de numerosos impuestos.

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